La relación espacial

Pequeñas joyas propone, en la mayor parte de sus escenas, una relación entre el espacio de la representación y el espacio del público de unifocalidad. Es decir, existe un punto focal único (el escenario) y un punto de vista único (el espacio del público). Las especiales características de la disposición espacial de la platea de Palau Altea -en la que el espectador domina visualmente la escena- no contradicen la frontalidad típica del teatro a la italiana. En todo caso, la democratizan, puesto que el espectador, desde su ángulo particular de visión, tiene siempre una visión global del espacio de la representación.

Sin embargo, esta focalidad se rompe  en algunos momentos de la representación. Las apariciones y presencia de la Mujer de rojo en escena y también las de Cyrano, no sólo rompren la frontalidad del teatro a la italiana, sino que multiplican el punto focal al utilizar, puntualmente, todo el espacio teatral.

Las escenas de Yago, la escena de la discoteca y la escena final de El oso, marcan también rupturas. En este caso, la rupura de la cuarta pared focaliza en el patio de butacas (en su zona más próxima al proscenio) la acción escénica. El punto focal se torna único, pero se pierde la posición dominante del punto de vista  único del espectador. Y con ella, parte de la democratizacón a la que nos hemos referido. No todos los espectadores tienen, por tanto, la misma perspectiva privilegiada.

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